
Roscioli Salumeria con Cucina
Platos típicos que hemos valorado
Otros platos tradicionales en el menú
Primeros Platos
Segundos Platos
Guarniciones
El relato de nuestra visita
Reservado con un mes de anticipación. Sí, lo han leído bien.
Pero bueno, hablemos de los platos porque merece la pena. Empecemos por la papada, que aquí es otra cosa: daditos bien grandes, dorados a la perfección. Crujientes por fuera, tiernos por dentro, sabrosos como debe ser. Ese es el punto, en la carbonara y la amatriciana hacen toda la diferencia precisamente aquí. Pasta cocida de maravilla, ingredientes de primera, todo funciona.
Solo que a mi gusto le habría puesto más pimienta a ambos. Y la crema de la carbonara podría haber sido un poco más sedosa. Pero son manías mías, eh, hablamos de platos que son una pasada de todos modos.
Como antipasto, mortadela y burrata pugliesa con calabacines y bottarga. Aquí estamos en el reino de las materias primas y se nota, se siente, se prueba. Nada que objetar.
Ah, los postres. Tiramisú abundante, equilibrado perfectamente entre dulce y amargo. Casi perfecto de verdad. La cheesecake de amaretto, en cambio, meh, buena pero nada especial.
Pero ojo: el local es minúsculo. Mesas metidas en cuartitos o a lo largo de los pasillos de esta charcutería, así que se está un poco apretado. Y además está abarrotado de turistas de todo el mundo, así que reservar es obligatorio. Con mucho tiempo de antelación. Presentarse allí esperando encontrar una mesa libre es completamente inútil, cualquier día a cualquier hora.
45 euros por persona están más que justificados por esta calidad. ¿Volvemos? Sí, pero dentro de un año cuando consiga reservar de nuevo.
Fotos del local
Fotos de los platos
Fotos del menú
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